Todos sabemos que lo que comemos influye poderosamente en nuestro organismo. Hasta el punto de que hacerlo incorrectamente puede llevarnos al padecimiento de numerosas patologías, cáncer incluido. Lo que no es tan conocido es que hasta el cáncer puede no ya prevenirse sino combatirse con la alimentación adecuada.
Un equipo de científicos coordinado por el investigador español Antonio Bru afirma que basta potenciar el sistema inmune para que el cuerpo genere neutrófilos e impedir así el crecimiento de tumores cancerígenos. Se trata del mismo equipo que ahora hace un año aseguró haber descubierto que el mecanismo responsable del crecimiento tumoral es idéntico en todos los tipos de cáncer lo que contradice la actual creencia de que cada tumor exige una terapia específica.
Cada año mueren de cáncer en España ¡100.000 personas! sólo en los hospitales, es decir, sin contar a quienes se envía a morir a casa. Mariano Barbacid ha llegado a asegurar que uno de cada cuatro españoles fallecerá por causa de esa enfermedad. La Quimioterapia y la Radioterapia han demostrado no sólo ser inútiles -absolutamente ningún fármaco quimioterápico cura el cáncer- sino que se trata de terapias muy peligrosas. De hecho, numerosos expertos afirman ya que la calidad de vida y el grado de supervivencia es mayor entre quienes no se someten a los tratamientos oncológicos. Aunque lo más grave es que hay terapias mucho más eficaces que las oficialmente bendecidas... pero esa información se oculta al ciudadano.
Los oncólogos norteamericanos han ganado mucho dinero durante años por tratar a sus pacientes con Quimioterapia y, de hecho, todo indica que ésa es la causa de la absurda y creciente prescripción de tan caros e ineficaces productos en todo el mundo. En esta revista lo hemos denunciado muchas veces pero ahora quien lo sugiere es nada menos que el diario The New York Times. Los oncólogos se defienden afirmando que los beneficios que obtenían al poder vender ellos directamente los medicamentos a sus pacientes no influía en sus decisiones... y hay hasta quien se lo ha creído.
El arabinoxilano presente en el salvado del arroz -uno de los componentes más activos del grupo de las hemicelulosas- es uno de los inmunomoduladores naturales más potentes que se conocen. Mejora el sistema inmunitario debilitado de manera rápida y segura. De hecho resulta significativo que sus efectos sean similares a los que producen inmunoestimulantes como la interleuquina-II. Con la ventaja de que no produce toxicidad ni efecto secundario adverso alguno. Ahora bien, existen distintas formas de arabinoxilano en el mercado pero sólo la que se obtiene del salvado del arroz ha demostrado en ensayos potenciar la actividad de las células natural killer de manera efectiva. Es útil incluso en tratamientos oncológicos.
