Tus objetivos y/o sueños jamás te fallarán. Por el contrario, vos le fallarás a ellos, en gran medida por la falta de implementación o ejecución. La ejecución de tus planes es lo que transforma tu sueño en realidad.
La buena ejecución es tomar buenas decisiones y hacer que las cosas sucedan. Es reaccionar bien a eventos desagradables e inesperados. Es lograr ser eficientes y eficaces.
¿Como dominar el arte de la ejecución?
Enfocá tiempo y recursos en aquellas actividades que son principales y necesarias para el logro de tus objetivos.
Se responsable con las fechas de entrega, con el horarios de las juntas de menudeo y juntas de oportunidad, con la visita a tus clientes. Ajustá las tareas en consecuencia. Una falla implica ineficiencia, irresponsabilidad. ¡MARQUEMOS LA DIFERENCIA EN EL SERVICIO!
Rodeate de gente, experiencia y profesionalismo. Mi gran amigo y patrocinador Rubén Ibañez me dijo en una oportunidad: “Si querés ser distribuidor diamante, entonces rodeate de diamantes, de sus testimonios y experiencia”. La gente bien entrenada y con experiencia, o sea nuestros líderes, sabe como lograr resultados y te llevarán por ese camino.
Tomá conciencia de que... todo lo que digas, pienses, y hagas tiene importancia. Prestá mucha atención a los pequeños detalles de las actividades principales y observá si cada uno de dichos detalles te acerca o aleja del logro de tu meta.
Los pequeños detalles son los que marcan la diferencia entre los resultados mediocres y los sobresalientes.
El éxito que obtengas dependerá de muchas cosas, pero sobre todo de vos, de tu voluntad y de tu ACTITUD para lograr lo que desees.
