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miércoles, 17 de diciembre de 2008

¿Qué es ser fiel a uno mismo?

Cabez del Indio. El Bolsón. Patagonia Argentina



¿Qué es ser fiel a uno mismo?

¿Qué entiendo por fidelidad?

Yo quiero ser “tal cosa” y vivir de determinada forma

¿es eso ser fiel a mí?

¿Siendo uno fiel a sus deseos, es fiel a uno mismo?

¿Ser fiel a sus convicciones, a sus esfuerzos, a su religión, es eso ser fiela uno mismo?

¿Es correcto ser fiel a la educación recibida, reconociendo sus errores?

¿Ser fiel a las tradiciones heredadas, es ser fiel a uno?

¿Uno sabe quién es realmente?

¿Puede uno ser fiel a algo que desconoce?





¿Qué es ser fiel a mi misma?

Cuando me hize esta pequeña pregunta se dispararon muchas preguntas en mi conciencia. Surgieron varias dudas sobre la sinceridad con la que me trataba a mí misma. Se generaron inquietudes para sincerar mi caminar por la vida de una manera seria, de una manera real y sin engaños hacia lo más sagrado que uno tiene y desconoce de sí.


Entiendo por fidelidad el hecho de seguir incansable e incondicionalmente algo en tiempo, distancia y velocidad, externa o internamente hablando.


Ahora ¿qué es este“algo”?



Pues allí radica la veracidad o vacuidad del proceso: uno puede ser víctima allí de innumerables ilusiones y trampas que nuestra propia mente propone permanentemente, convicciones a las que respetamos muchas veces porque simplemente así nos enseñaron o por costumbres contraídas, ilusiones externas o internas propias o ajenas, que jamás desviarían el respeto a esa supuesta fidelidad.


Fidelidad que se mantiene a veces hasta con esfuerzo para que nada ni nadie cambie lo que nosotros “creemos que somos” pero que jamás comprobamos en su totalidad ni modificaríamos por nada en el mundo.


¿Hay esfuerzo cuando uno es realmente fiel a algo?


Es un hilo tan delgado como mágico, pues solo es tangible a la luz de los resultados pero no durante el proceso.


¿Habrá esfuerzo para seguir “algo” por lo cual tengo una simpatía interior? ¿Necesitaré esfuerzo o sacrificio para un movimiento de esta índole?


Si uno tiene que esforzarse es porque existe distancia interior con la figura a la que uno aparentemente le es fiel. Si hay movimiento “esforzado” se debe a que uno está separado de aquello a lo que dice serle fiel.


¿Puede uno estar separado de sí mismo?¿Puede uno decir y creer ser fiel a sí mismo y tener que esforzarse para relacionarse con eso?¿Qué grado de realidad podría tener una creencia, si desconozco su verdadero origen?¿A mis creencias les estoy dando el mando del destino al que “quiero alcanzar”?¿Es eso coherente?


Para muchos, lo físico es lo que comúnmente determina si un proceso es real o no, sin saber que es sólo un aspecto.


¿Habrá conciencia real en la que uno pueda creer?¿Habrá posibilidad de creer, vivir, comprender de la misma manera algo a lo que llamamos abstracto?


Por ejemplo, si uno es fiel a un deseo de la personalidad, un nuevo auto, una casa o lo que fuere, puede seguirlo, esforzarse, permanecer sintonizado con eso y hasta conseguirlo. ¿Es eso ser fiel a uno mismo o eso es ser fiel a un deseo?

Creo que eso es ser fiel a un deseo pero no lo tomo ni como malo ni como bueno, trato de observar qué es lo que realmente ocurre allí. El origen de un deseo, sea cual fuere, no nace en el objeto físico: nace en la mente, en la imaginación, en el contagio, en la publicidad, en una necesidad, etc. quiere decir que el verdadero origen de un deseo no es físico aunque apunte a objetos físicos.


La imagen de estos “mágicamente” se genera en la mente y comienza un recorrido a través de las emociones hasta llegar a convertirse en un hecho físico, tangible, concreto. ¿Se puede ir más allá aún?


Uno no desea todo lo que se imagina o se le ofrece: uno siempre selecciona, le gustan más algunas cosas que otras, es más a fin a algunas cosas y a otras no.“Elige” lo que le gusta y trata de conseguir cada día algo más. Uno se siente verdaderamente atraído por objetos equivalentes que mueven “algo de su interior” y otros le son sencillamente indiferentes.


¿Por qué será esto así?¿Qué es la afinidad con algo?¿Dónde realmente surgen los deseos?¿Qué será lo que determina y diferencia los gustos personales, los placeres, lo que nos hace felices o no?


Quizás haya otro nivel de equivalentes internos que unan nuestras particularidades, nuestros reales gustos con algo más, aún más interno que la mente misma, algo que determina el rumbo de nuestra vida, pues en la proa de nuestros movimientos la mayoría ponemos nuestros deseos, algo que contiene nuestras más preciadas metas y por lo tanto a la mente proyectando en ella un rumbo en el que ocupar nuestro tiempo.


Ese “algo” entonces tiene datos para nosotros y los manifiesta en forma dedeseos, de lugares o cosas que nos permitan sentir, vivir o recordar sensaciones para reconocer a quien los creó.


“Algo” que se nos traduce mediante deseos equivalentes de nuestro interior tendientes a que nuestra conciencia despierte a su memoria y comience a caminar por la vida en otra velocidad de comprensión.


Entonces ¿dónde surge ese “algo” en el que yo ni siquiera he pensado todavía?¿Qué puede estar antes que un pensamiento que sea auténtico, puro y realmente mío?


Creo que existen datos que nuestras almas traen de vidas pasadas y que hoy expresan en un idioma de síntesis que es el verdadero origen de nuestros reales deseos y que siguiendo el camino de ellos en nuestro interior nos encontraremos con la real dimensión del alma.


Además con todo lo que “ya somos” pero no sabemos de nosotros mismos, con todo el bagaje de conciencia adquirida a lo largo de la existencia de muchas vidas, sin ser necesario o imprescindible saber cómo nos llamamos o a qué edad morimos, pero sí “recordar” lo que ya tenemos aprendido y hoy está a nuestra disposición.


Entonces podemos decir que si investigamos en nuestros deseos podríamos comenzar a conocer nuestros equivalentes internos, por lo tanto, a descifrarlos innumerables mensajes que nuestras almas albergan disponibles para que bien utilicemos.


Una mente dormida debe atravesar los hechos, una mente despierta sólo recordar las moralejas de lo ya aprendido.


Eso hace a la enorme diferencia de moverse desde una u otra “memoria”. En nuestro linaje, en nuestro antiquísimo pasado hay perlas esperándonos, tesoros a los que como almas accedimos alguna vez, perlas de conocimiento y sabiduría que esperan ser revelados: depende de nosotros que hagamos el viaje hacianuestra propia “memoria del alma” y lo incorporemos a la vida de hoy, ello nos brindará una experiencia de milenios, con la que ya contamos pero que desconocemos.


Ese viaje no es otra cosa que “Ser fiel a uno mismo” incansable e incondicionalmente en tiempo, distancia y velocidad.


Ser fiel a nuestro origen que va más allá de una familia o un país, va más allá de nuestra vida común, va más allá de nuestra vida de hoy.


Partiendo de algo tan simple: Descubre qué deseas y sabrás quien eres y por lo tanto, también sabrás qué has venido a aprender a esta Vida de Hoy...