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martes, 11 de noviembre de 2008

La historia de María Lucrecia


Hola, mi nombre es María Lucrecia. Quiero contarles que vivo en Trelew y que siempre me dediqué a vender productos de Avon, de ropa interior y de Biogreen, hasta que un día apareció Michela hablándome de Onmilife y ofreciendome la posibilidad de conocer esta Compañía.

Recuerdo que la primera Junta de Oportunidad, con Adrián y Rubén, estuvo programada para el día 27 de octubre. Yo pensaba concurrir, pero cuando llegó el día me dio una gripe muy fuerte y terminé en cama. Lamenté un montón el no haber estado ahi, pero compencé con la reunión que tuvimos el fin de semana pasado en Rawson. El encuentro fue bárbaro y regresé a casa con todas las pilas puestas. Sentí que mi cabeza hizo un click. ¡Estaba muy feliz!

Cuando Michela y Jorge me dieron el bolso para comenzar a trabajar, con mucho entusiasmo le ofrecí los productos a mis hijas. Una de ellas, se negó y se puso en un papel muy negativo. No quería saber nada de probarlos. Yo volví mal a casa, muy decaida, porque generalmente uno espera que los hijos sean los primeros en apoyar nuestras iniciativas. Pero bueno, al día siguiente levanté mi ánimo otra vez y me dije que podía lograrlo, al menos intentarlo, y que tenía que seguir mi entusiasmo por los productos que ya estaba consumiento, y que me resultaban fabulosos. Para que sepan, tomo el Power Maker y el One Pear Meal por mis huesos. Pero el efecto en pocos días se propagó a mi piel y a mi estado de ánimo.

Una mañana llegó mi hija a casa, muy descompuesta, contándome que sufría de estreñimiento, y yo le dije que no se preocupara, que le iba a preparar lo que yo tomaba. Y así lo hize. Al principio ella dudó en tomarlos, pero le comenté que eran muy ricos, que tenían sabor a fruta y que no se iba a arrepentir de probarlos. Comenzó con un sorbo y en menos de 5 minutos desapareció la copa. Quedó re feliz porque no solo le habian gustado, sino que le hicieron bien al estómago y no le quedó sabor feo en la boca como sucede con otros productos. Después se fue. A la hora volvió y me dijo: - “mamá yo te voy a comprar los productos que vos tomás, porque también sufro de los huesos y quiero adelgazar” ¡La más negativa con esta iniciativa, fue la primera en encargarme productos!

Casualidades causales...

Esta mañana me encontré con una señora en el banco que no podía caminar. Yo le ofrecí mi lugar. Y espontáneamente le empecé a hablar de estos productos naturales. Ella me contó que a su esposo lo operaron de una piedra y que también tenía problemas con los huesos.

Yo le di un folleto y ella me dijo, - “ni bien llegue a mi casa lo voy a leer y te voy a llamar”. Luego de que la atendieron salió a esperar un taxi, y seguía haciéndolo cuando terminé mi trámite. Entonces ofrecí llevarla a su casa en mi auto.

Su amiga salió a su encuentro y esta señora le contó que yo trabaja con productos MARAVILLOSOS, y ella le dijo... si vos vas a tomar algo que te hace bien, ¡yo también quiero!


Una realidad que cambia... ¡La de mi primer vendedora!

Hoy vino a casa una amiga re amargada porque me contó lo dificil que le estaba resultando “levantar cabeza”. Ella vende gigot y otros productos similares. Cuando me preguntó - “¿y vos como andas?”, yo le respondi - “RE BIEN. Tengo que mostrarte los productos que estoy tomando. Si querés te muestro el video para que los conozcas” (Omnilife – éxito 2008) Y ella me preguntó - “¿qué estás tomando?”.

Entonces saqué los productos y se los mostré. Le dijé - “¿querés probarlos?” Y fue asi que, mientras miraba el video le preparé una copa y se la di. Cuando me preguntó - “¿Para qué son?”, yo le expliqué: - “para los huesos, la osteoporosis, la artrosis, artritis, y este otro me complementa todas las vitaminas que a mi me faltan. Entonces tomo los 2. Preparo una copa por la mañana y otra antes de ir a dormir”.

Cuando los probó quedó encantada del sabor que tenían y dijo, - “esto mismo voy a encargar para mi, pero ¡también quiero comenzar a ofrecerlos!”, así que se llevó mi maletin completo -antes de que llegara el suyo de Buenos Aires que por supuesto me lo habia encargado- , para ofrecerle a su marido, a su hija, a su yerno y a todos los conocidos que tenían problema de salud.

Ella es la primera distribuidora de mi red y se que se sumó por la alegría que yo siento de haber conocido a Omnilife. De alguna manera se la transmití.

Para mi Omnilife no es un negocio. Para mi, formar parte de Omnilife es tener la posibilidad de hacerle bien, a quien más lo necesita.